martes, 5 de septiembre de 2017

«Las riberas del Cares siguen oliendo a combustible», advierten los pescadores



La presencia de hidrocarburos en este cauce persiste cien días después del accidente que vertió 30.000 litros de gasoil en sus agua

Se han cumplido ya cien días desde el vertido de más de 30.000 litros de combustible a río Cares y este cauce del Oriente de Asturias sigue sufriendo los efectos de aquel desastre natural. Aunque en estos meses ha habido alguna pequeña riada que se ha llevado parte de los hidrocarburos que llegaron al río tras el accidente de un camión cisterna en Niserias el 22 de mayo que le costó la vida a su conductor, la Asociación de Pesca del Cares-Deva asegura que el río «las riberas siguen oliendo a combustible y aún se ven manchas» iridiscentes.

El presidente de este colectivo de pescadores, Onofre Bárcena, explica que las pocas lluvias de este verano no han favorecido en absoluto la eliminación de los restos de aquel gran vertido. El río está más bajo, lo que ha hecho que los hidrocarburos que persisten en el cauce se hayan depositado en las orillas y mezclado con los lodos.
Los pescadores vieron como se recogían muestras del cauce para la realización de distintas analíticas sobre su estado, pero desconocen los resultados. Solo saben lo que les dijeron: que el río estaba bien, algo que no comparten. Y es que a los olores a combustible hay que sumar los cientos de peces que aparecieron muertos en las jornadas siguientes y los que, aún vivos, al ser capturados y cocinados desprendían un fuerte olor a gasoil. Esto es algo que no solo ocurrió en las primeras semanas tras el accidente. Bárcena asegura que a finales de julio, antes de que se cerrase la temporada para la pesca del reo, capturó uno en la zona de Mildón, aguas arriba de Niserias y que «al cocinarlo olía mal y no se podía comer». El presidente de los pescadores del Cares considera que aquel pez «estaría cerca de la zona donde se produjo el vertido y, aunque no murió, sí que está afectado y no se puede comer». La duda que tienen los pescadores es cuántos ejemplares estarán en una situación similar. Una pregunta que no resolverán hasta que con la llegada de la primavera se abra la temporada de pesca en ríos de 2018.


Podemos quiere conocer los resultados de los análisis realizados en el río para saber su estado

Muy preocupados también por el estado del Cares están en Podemos. La formación política ha presentado una pregunta en la Junta General para conocer qué medidas está adoptando el Principado con el fin de determinar si persiste «la contaminación por hidrocarburos en la cuenca fluvial». En este sentido solicitan conocer cada uno de los análisis que se han realizado, quién los ha llevado a cabo y qué material se ha utilizado en las analíticas, así como la fecha de su realización.
Estado de los lodos y las pozas

La diputada Paula Valero explica que en esta cuestión «sabemos que se tomaron muestras, pero no quién las encargó». «Consideramos que en este problema debe haber transparencia. Siempre que preguntamos por ello nos dicen que las aguas del Cares están bien, pero no nos dan los resultados de ningún análisis. También desconocemos el grado de contaminación que tienen los lodos y las pozas para poder definir las medidas a adoptar porque es precisamente en las pozas donde especies como el salmón hacen sus puestas naturales de huevos», indica la diputada de Podemos por el Oriente de Asturias.

Valero considera que en este problema el Principado y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) «se pasan la pelota, cuando la responsabilidad entendemos que es del Principado». En Podemos opinan que las medidas urgentes que se adoptaron los primeros días tras el vertido fueron las adecuadas, caso de la colocación de barreras absorventes, pero no así las que se deben aplicar con posterioridad. «No existe un protocolo de actuación a largo plazo para accidentes de estas características para asegurar que no van a afectar a los ríos ni a la calidad de sus aguas», inciden en la formación morada a la espera de conocer la respuesta del Principado a su pregunta registrada sobre los controles realizados en el río Cares tras el 22 de mayo para conocer su estado y si persiste la contaminación en él por hidrocarburo. 

jueves, 29 de junio de 2017

Un mes después del vertido de gasoil sobre el Cares el río sigue sucio


N'asturianu: Un mes depués del vertíu de gasoil sobre'l Cares el ríu sigue puercu


http://www.rtpa.es/asturias:-Un-mes-despues-del-vertido-de-gasoil-sobre-el-Cares-el-rio-sigue-sucio_111498394544.html


Los pescadores denuncian que los peces están contaminados

Transcurrido un mes y tres días del fatal accidente de Niserias, en el que el vuelco de un camión cisterna provocó la muerte de su conductor y el derramamiento de 30.000 litros de combustible al cauce del Cares-Deva, el más oriental de los ríos asturianos trata de recuperar la normalidad.

Los pescadores aseguran que los peces saben a gasoil y que hay manchas de combustible. Desde los municipios ribereños se reclaman medidas en favor del río Cares.

Más allá de la desgracia humana y tras el vertido, en la ribera del Cares-Deva confían en que este río no vea mermado su potencial salmonero.

jueves, 22 de junio de 2017

El Cares, a la espera de una fuerte riada que elimine los restos del vertido


Algunas de las pierdas del Cares están adquiriendo un color blanquecino en los últimos días, resaltan los pescadores.

Los pescadores reclaman a la consejería que vuelva a instalar las barreras para contener el gasoil ante la presencia de combustible en el río



«La situación es cada vez peor porque el río está más bajo». Los pescadores habituales del río Cares-Deva siguen advirtiendo de las consecuencias del vertido de más 30.000 litros de gasoil y gasolina que tuvo lugar el pasado 22 de mayo tras el accidente de un camión en Niserias en el que falleció su conductor. «Si no llueve, seguirá empeorando. El agua del pozo se mezcla con la corriente del río, arrastra las piedras y remueve el gasoil que está en el fondo». Así lo explica Onofre Bárcena, presidente de la Sociedad de Pescadores del Cares-Deva. Una teoría que corroboran fuentes acreditadas de la consejería que aseguran que para solucionar el problema sería necesaria una riada.

Bárcena asegura que en el Principado no son conscientes de la magnitud del problema. «El daño real se verá en cuatro años, cuando descubramos que los alevines de salmón de este año, no vuelven al río en su madurez», señala Onofre. Recuerda lo que sucedió cuando se rompió el canal que iba de Poncebos a Arenas en septiembre de 2012. Bárcena asegura que no se ha recuperado ningún salmón de la repoblación de entonces. «La situación se repetirá ahora con el vertido», sentencia.

En su opinión, la consejería «retiró las barreras de contención demasiado rápido» y deberían volver a colocarlas para recoger el gasoil que está saliendo del fondo del río. «Cuando desapareció lo más grave y visible, pensaron que ya habían acabado con la limpieza, pero queda mucho gasoil en las piedras», explica Bárcena. Los pescadores aseguran que esperar a que llueva, como apuntan desde la consejería, no es una opción viable. «Tendría que estar lloviendo durante dos días seguidos y con mucha intensidad», puntualiza Bárcena, quien no tiene mucha fe en las riadas porque «el invierno y la primavera ya fueron bastante secos» en la región.

«El daño real se verá en cuarto años cuando los alevines de salmón no vuelvan al río»

«Es una pena matarlos»

La sociedad que agrupa a los pescadores habituales del río insta al resto de aficionados a abstenerse de matar a los peces. «Nada más abrirlos, hueles el gasoil. Si no se pueden comer, es una pena matarlos», apunta Bárcena. Aunque estos últimos días el río empezó a perder el tono más oscuro ocasionado por las algas, todavía se aprecia el gasoil. Incluso, las piedras más impregnadas con el vertido se han vuelto más blanquecinas por la exposición al sol.

El Cares baja negro de algas», advierten los pescadores



Los aficionados a este deporte observaron hace días este cambio en las aguas que más afectadas se vieron por el vertido de combustible

Honda preocupación entre los aficionados a la pesca fluvial y los amantes de un entorno tan especial como es el Cares. Las aguas del río bajan con una tonalidad cada vez más oscura desde hace varias jornadas, según señalaron a este diario algunos de los pescadores que frecuentan la zona. Al parecer, el extraño cambio en el color del río se limita al tramo afectado por el vertido de 30.000 litros de combustible que tuvo lugar hace varias semanas cuando un camión cisterna volcó en la carretera AS-114 a la altura de la localidad de Niserias (Peñamellera Alta). «Por encima de la presa -de Niserias- el color del agua es normal, y lo mismo sucede después de la confluencia del Cares y el Deva», explicaba ayer Nicolás Sánchez, miembro de la Asociación de Pescadores Cares-Deva.

Fue hace «unos doce días» cuando los pescadores, sorprendidos, se dieron cuenta de que el río bajaba «negro de algas». Una situación que rápidamente comunicaron tanto al Principado como a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico.

Según indican diferentes expertos, lo que parece estar sucediendo en el Cares se llama eutrofización, o lo que es lo mismo, un crecimiento exagerado de diversos tipos de algas originados, probablemente, por la opacidad y el aporte de materia orgánica muerta que provocó en su día el vertido de combustible.
Sánchez criticó, asimismo, que el Principado haya repoblado el Cares este año con la misma cantidad de ejemplares que en ejercicios anteriores, cuando «tras lo ocurrido el número se debía haber triplicado».

sábado, 27 de mayo de 2017

«Algunos reos saben a gasoil», aseguran los pescadores del Cares




Los temores de los pescadores que frecuentan el río Cares-Deva se están cumpliendo. Al menos así se desprende de las afirmaciones que realizan los mimbros de la Asociación de Pesca del Cares-Deva. Las consecuencias del vertido el pasado lunes de 30.000 litros de combustible –gasolina y gasoil– al cauce, tras el accidente de un camión cisterna en Niserias en el que falleció el conductor del vehículo, se siguen notando casi una semana después en este río oriental muy apreciado por su pesca. De hecho los aficionados a este deporte aseguran que «algunos de los reos que se han pescado estos días tienen sabor a gasoil, es lo que están comentando varios pescadores».


El que habla es Raúl Ramiro, miembro de esta asociación de aficionados a la pesca, quien indica que «hoy mismo (por ayer) se ha recogido más salmones muertos del cauce.


Sus palabras las secunda Nicolás Sánchez, presidente de este colectivo, quien da máxima credibilidad a las palabras de sus compañeros. «La gente que comenta que los peces saben a gasoil los han pescado en las zonas libres. Y es algo lógico que cojan el sabor del combustible, porque cuando dejaban pescar en la zona de Tielve y los ganaderos vertían allí ‘cuchu’ los peces cogían ese sabor», recuerda este experto pescador. Sánchez avanza que durante las próximas semanas van a seguir apareciendo peces muertos en este cauce. De hecho se atreve a augurar que «posiblemente hayan muerto el triple de jemplares de los que se recogieron el primer día. Están en los remansos y en los pozos profundos». En aquella fatídica jornada perecieron cerca de 150 ejemplares de especies como el reo, la trucha o el salmón.

A la espera de una crecida

El presidente de los pescadores del Cares-Deva asegura que «en las orillas del río sigue habiendo gasoil y huele a combustible a metros de distancia». Su compañero Raúl Ramiro es de la opinión de que hasta que no venga una crecida importante el cauce no se va a acabar de limpiar. «El combustible no es algo que se vaya de un día para otro», reitera.

Aunque tanto el Principado como el Gobierno de Cantabria han realizado diferentes análisis de las aguas y han concluido que no existen problemas de contaminación en el río –el cauce está abierto tanto a la práctica de la pesca como a la navegación–, en la Asociación del Cares-Deva esta decisión no acaba de convencer a todos sus miembros. «La Consejería debe tomar cartas en el asunto. La gente viene al río a pescar, pero si no está en condiciones porque se siguen viendo peces muertos y huele a combustible igual hay que parar porque los que vamos al río lo hacemos para disfrutar», manifiesta Sánchez, quien califica la situación actual de «grave».

Por su parte Raúl Ramiro propone que «si los pescadores que vienen al Cares-Deva no se van a comer los peces que sacan por desconfianza o porque saben a gasoil es mejor que no los maten y así se lo he trasladado a la directiva de la asociación».

Desde la Asociación de Pescadores El Esmerillón su presidente, Antón Caldevilla, indica que «los pescadores que están pescando en la zona afectada por el vertido saben que no pueden comer los reos y las truchas que saquen allí». Caldevilla recuerda que hace años en Cangas de Onís tuvieron un problema similar con un vertido de menor tamaño proveniente de un depósito –unos 5.000 litros de combustible–, y que «esa temporada no se pescó de Cangas hacia abajo». El presidente del Esmerillón pide «que la gente sea consciente de que si no se pueden aprovechar los peces que pesquen, no los maten».

Presencia de pescadores

Pese a esta preocupación de una parte de los pescadores habituales de este río, ayer sus cotos estaban completos y en las zonas libres también había una importante presencia de aficionados a esta práctica deportiva. En la asociación son conscientes de que «la gente quiere seguir pescando y no quieren que se cierre el río, pero si el Cares no está en condiciones y siguen apareciendo peces muertos algo habrá que hacer», sostiene Sánchez, para quien este río ha sufrido «desastre tras desastre» en los últimos años. Se refiere al argayo de Llambrias, en Arenas de Cabrales, tras la rotura del canal que surte a la central hidroeléctrica existente en esta localidad, y que llenó de tierra el río durante semanas; pero también a las depuradoras de Panes y de Arenas, que por un motivo u otro llevan años retrasando su entrada en funcionamiento; por no hablar de las cenizas generadas en los incendios forestales de las pasadas semanas, parte de las cuales acabaron arrastradas hasta el río.


Fuente

miércoles, 24 de mayo de 2017

Los ribereños acusan de "minimizar los daños" al Principado, que mantiene varias barreras para absorber combustible

"Es desastre sobre desastre", claman los pescadores del Cares tras el vertido

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hidroeléctrica en Arenas de Cabrales destrozó el río y la Administración no reparó el daño", destacó Sánchez, quien anunció que exigira "responsabilidades" por los daños causados al río. Acusó al Principado de "minimizar" el daño provocado por el vertido "para no hacer nada" y señaló que el vertido se une "a los incendios; a los cormoranes, que están arrasando el río; y a las depuradoras de Cabrales y Panes, que el Principado promete casi poco que funcionarán, pero nunca acaban de funcionar".
Mientras, operarios de la empresa contratada para mitigar las consecuencias del vertido, revisaban las barreras absorbentes de polipropileno (repelen el agua y absorben aceite, grasas e hidrocarburos) colocadas tanto en el Cares como en el Deva. El combustible seguía presente, sobre todo en las zonas donde remansa el agua, de ahí que movieran varias de las barreras para buscar las zonas más afectadas por el vertido.
En Cantabria también hay preocupación. "Baja mucho gasóleo, las barreras sirven para poco", señaló Ramón Toraño, de Molleda. "Esta mañana (por la de ayer) brillaba el sol en el agua mezclada con el gasóleo y parecía un arco iris. Y olía muchísimo", añadió. "Siempre hay muiles y truchas y ya no se ve nada. Había más de sesenta patos en Unquera, pero han desaparecido, dicen que se fueron a unos prados cercanos", añadió.
El Principado, visto el resultado de las tareas de limpieza y contención realizadas en el Cares, desactivó a las cinco y media de la tarde de ayer el Plan Especial de Protección Civil del Transporte de Mercancías Peligrosas (PLMERPA). Pero seguirán las actuaciones contra el vertido y se mantienen las barreras para absorber combustible.